Adiós, Charlton. Hasta nunca, John Carter

Si hay un infierno, Charlton Heston seguro que estará ahora allí.

Sí, quizás esta afirmación suene algo salvaje, pero entendámonos,  el amigo Heston seguro que estará en su salsa en el paraíso de azufre. Para Charlton el infierno será un Benidorm perfecto: buena temperatura todo el año y  pistoleros tejanos  con los que echar la partida. ¿Acaso Heston no echará sus buenas partidas de mus y dominó con sol y sombra incluido? Por supuesto que sí.

Heston ahora irá a dar de comer a las palomas  -o a las buitres- en las rojas praderas de fuego, allí, vacilará a algún vejete colega sobre sus juergas de mozalbete.  Seguro que sacará a relucir asuntos escabrosos como cuando se cepilló a una mona en El Planeta de los Simios.

Charlton Heston parecía un abuelo entrañable, un pensionista con buena percha, uno de esos tipos que volvían locas a las abuelas…un picha brava, en fin. Pero no tenemos que obviar que este mismo abuelito encantador era un conservador extremo y miembro de la siniestra Asociación Nacional del Rifle: un cabrón de tomo y lomo.

Tampoco sería justo olvidar que ese tipo fue uno de los más grandes actores de la historia: a él le debemos un sin fín de semanas santas de Ben-Hur: es curioso como los mitos devoran a las personas, o como las personas devoran a los mitos.  

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~ por Jorge Barbó en abril 8, 2008.

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