Curioso estudio sociológico

•abril 10, 2009 • Dejar un comentario

Este blog no lo lee ni Dios. Es un hecho.

Para llegar a esta conclusión no ha hecho falta hacer sesudos estudios cuantitativos de audiencia. Las estadísticas de este cacharro son tristemente claras.

Entrando en un absurdo bucle -propiciado por el hastío del Viernes Santo- he comenzado a husmear por otras funciones estadísticas de este invento, que permiten averiguar interesantes asuntos sobre los tipos que entran en este maltrecho blog. Las palabras que llevan a mi blog desde el Google son -por este orden- “fornicar,  culitos de la americana,  increible mujer,  increible tetona y  fornicando a la madrugada”.

Después de echar mano de algunas de las mejores obras de grandes sociólogos, a través de una sencilla regla de tres, una derivada y cuatro o cinco integrales, he llegado a la sesuda conclusión de que  ésto sólo lo leen cuatro -y no es un decir-  benditos pajilleros onanistas perdidos en la madrugada.

Y yo que pensaba que la noche americana tenía un target de lo más cool. Pues casi que mejor así.

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“Las películas hay que terminarlas, aunque sea a ciegas”

•abril 9, 2009 • Dejar un comentario

Así terminan Los Abrazos Rotos, la última de Almodóvar.

Creo que nunca una frase tan profunda escondió tanta verdad y jamás resumió tan a la perfección la filosofía de esa especie de “ente etéreo” llamado cine español. Para mi, la enjundiosa frase esconde dos significados: hay películas que se estrenan a ciegas, sin saber ni por qué ni para qué y que jamás deberían haber visto la luz y otras que, pese a todo, no las ve ni Dios y terminan ciegas para el mundo, a la espera de que La2, en un caritativo acto de servicio público, las recupere en la madrugada.

Después de tantas críticas, reseñas y recomendaciones varias, no me atrevo a criticar, en el buen sentido de la palabra -si lo tiene-, la película. Al fin y al cabo no sé si se acerca a los cánones del cine noir, ni si nuestro oscarizado orgullo patrio -secundario- hace el papel de su vida. Por otra parte, no me siento próximo al cine de Almodóvar,  ni mucho menos a sus peculiares universos.

Sin embargo, Los Abrazos Rotos tiene unos momentos increíbles -Lola Dueñas como delirante lectora de labios, Luis Homar sintiendo las imágenes en pantalla mientras desliza sus dedos sobre ella…- que transmiten el amor del bueno de Almodóvar por el cine. Al fin y al cabo, de eso come.

El bueno, el feo y el amarillo

•abril 5, 2009 • Dejar un comentario

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En mi barrio hay muchos chinos asiáticos. No lo digo yo, lo dicen algunos de mis vecinos que, además de predecir una no tan futura “invasión amarilla”, hablan de espectaculares conspiraciones asiáticas que incluyen mafias, coches de lujo y tráfico de órganos en las trastiendas de los bazares orientales.

En el barrio de Walt Kowalski (Clint Eastwood), un genuino veterano de la guerra de Corea, también hay muchos chinos asiáticos. Éstos no ponen cañas con cacahuetes rancios, ni venden imposibles figuras de dudoso gusto. Los vecinos del viejo señor Kowalski son hmongs que intentan robarle su Gran Torino y se pasean con coches tuneados -y con un sospechoso e insoportable acento de macarra de Vallecas-. También son unos “cara pomelo” en los que encuentra el afecto desinteresado que, tras la muerte de su parienta, su tópica familia no tiene intención de prestarle.

Gran Torino no aborda el choque de culturas, ni el miedo a lo desconocido, ni el racismo ni nada de eso. Moralinas aparte, Eastwood habla de la amistad, de la auténtica amistad, esa que se encuentra en quien menos se espera, lejos de la familia y por la que se da todo. Incluso tu Ford Gran Torino.

Dios defeca

•marzo 17, 2009 • Dejar un comentario

Es la conclusión más importante que se puede dilucidar de esta inquietante y simpática noticia publicada hoy en 20minutos.es.

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Pero, si nos adentramos un poco más en la apasionante historia, descubrimos que el váter en cuestión no es utilizado por el bueno de Dylan, sino por sus vasallos que tienen que salir al jardín a cagar.

¡Acabáramos!, ya me parecía que Dios no podía rebajarse a la altura del resto de los mortales y sentarse en el trono con el Marca todas las mañanas. Sería una imagen absolutamente incoherente con la divinidad.

Onanismo perezoso

•enero 15, 2009 • Dejar un comentario

La provocación y el rock siempre han ido de la mano: es parte del espectáculo -y del negocio-.

Los Pereza acaban de lanzar el clip del tema Margot de su último trabajo, Aproximaciones (2007). En él, como se puede ver en el vídeo, aparece una buena moza tendida sobre su lecho dándose a sus más bajas pasiones con un ingenioso invento a pilas.

El tema, la verdad, no tiene mayor importancia: el vídeo sólo escandalizaría a estas alturas a algún asiduo despistado de Popular TV. El tema es que se ha abierto una “polémica” en cuanto a la intención del grupo de llamar la atención con este vídeo calenturiento ¿Acaso no resulta obvio?

La transgresión y su consiguiente polémica es un elemento esencial para la promoción de los grupos y para caracterizar esa pose, ese halo de misticismo canalla de sus componentes. A riesgo de arder toda la eternidad en el infierno por establecer este absurdo paralelismo, lo mismo llevan haciendo durante décadas los Rolling, los Who y tantos otros…

Cada vez cuesta más defender a los Pereza como una buena banda de rock español, pero ahí están, haciendo música con muy buenas intenciones ¿Acaso todo lo comercial ha de ser -obligatoriamente- malo? Aunque, a decir verdad, más le valdría al bueno de Leiva olvidarse de anunciar guitarras de juguete y mojar las bragas de las quinceañeras y dedicarse a cosas mucho más interesantes como Autopista hacia el zulo, esa pequeña banda de amigos que comparte con el gran Quique González.

¿De verdad era necesario este post?

El hijo -pródigo-

•enero 12, 2009 • Dejar un comentario

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Largarse es fácil. Volver es de lo más jodido: nunca encuentras un buen momento para hacerlo.

Sería injusto -mucho- afirmar que nada de lo vivido hasta hoy haya merecido la pena como para volver a coger el coche y dar una vuelta por la noche americana, pero el regreso de Hank Moody se revela como una buena excusa.

El final edulcorado a lo “y comieron perdices” de la primera temporada de Californication hacía presagiar lo peor: el comienzo de la lenta agonía del escritor frustrado más casquivano de todos los tiempos. Aunque el bueno de Hernán Casciari ya anunciara en su imprescindible blog lo contrario, la verdad es que necesitaba comprobarlo en versión cristiana -doblada-. Y esta noche ni Moody, ni su entrañable hija heavy, ni el onanista de su editor y su cocainómana esposa han defraudado. Californication es una pequeña gran joya televisiva y doy fe: nunca antes el hijo pródigo había vuelto a casa con tanta dignidad. Amen.

Nota mental: La fotografía de cabecera no revela en ningún caso el fetichismo del autor por este tipo de prendas íntimas, tan sólo se trata de la ocurrente campaña de marketing -o mercadotecnia, como gusta decir ahora a la gente de El País- con la que han promocionado la segunda temporada de Californication en Ámsterdam.

El hijo

•agosto 20, 2008 • Dejar un comentario

Hay hijos que no merecen tener a su padre como tal. Aunque sería fácil, el de Jakob Dylan no es el caso.

El ADN tiene estas cosas. Si tu padre es Dios, a la fuerza tú tienes que ser un gran tipo. Así nos lo contaban en la catequesis y los curas no se equivocaban. Jakob tuvo la suerte de que a su progenitor le diera por procrear hace unos 39 años: aunque, claro, es de suponer que entre Bob y Sara nada tuvo que ver el Espíritu Santo.

Fanatismos a parte, Jakob Dylan merece llevar su apellido, y aún es más, merece ser hijo de quién es, aunque él no sea el Mesías, ni muchísimo menos. Ya llevaba años viviendo de la rentas de su padre con su banda, los Wallflowers y ahora, en solitario, ha conseguido que su disco, Seeing things suene muy digno. Sorprende con canciones muy cálidas y de una sencillez brutal en las que la guitarra, elegante y sobria, cobra un protagonismo incuestionable. Está claro, Jakob merece ser un Dylan.