Una noche americana es una de esas noches en las que acabas durmiendo en la parte de atrás de tu coche o una de esas en las que, tirado en el sofá con un vaso de ginebra, alucinas viendo a Toni Soprano repartir hostias o una de esas otras en las que llegas a casa de madrugada y escuchas a Dios cantar Hurricane.
La de hoy es, también, una noche americana.